sábado, 26 de septiembre de 2009

Sufrir por sufrir

Hay muchas formas de sufrimiento sutiles y no tan sutiles que consideramos "normales", y que generalmente no reconocemos que nos hacen sufrir, e incluso pueden ser satisfactorias para el ego: irritabilidad, impaciencia, ira, tener un problema con algo o alguien, resentimiento, queja.

Puedes aprender a reconocer todas esas formas de sufrimiento cuando se presentan y reconocer: "En este momento estoy creando sufrimiento para mí mismo."

Si tienes el hábito de crearte sufrimiento, probablemente también harás sufrir a otros. Estos patrones mentales inconscientes tienden a llegar a su fin por el simple hecho de hacerlos conscientes, dándote cuenta de ellos a medida que ocurren.

No puedes ser consciente y crearte sufrimiento al mismo tiempo.

De "El silencio habla", de Eckhart Tolle

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Tiempo para celebrar

El domingo pasado, después de tres días de andar por el parque natural de Cap de Creus, tuve la suerte de compartir taxi, volviendo al origen de nuestra aventura - Roses - con la nonagenaria señora Carme, que compartía orgullosa sus 92 años recién cumplidos y las cosas más importantes que había aprendido en todo este tiempo:

  • Celebra todo lo que puedas siempre que puedas, porque el tiempo pasa volando
  • Vive cada día como si fuera de regalo, un día extra
  • Sé feliz y ten ilusión por las cosas
  • Confórmate con lo que hay, acepta las cosas tal como son
  • No te enfades ni discutas. No vale la pena, NADA es tan importante
Todo un regalo que me apetecía compartir, al igual que este vídeo que me ha pasado un amigo que, aunque el narrador es muy gracioso en su forma de hablar tan impostada, lo que dice es bien cierto, a mi entender.

Un fuerte abrazo.

jueves, 27 de agosto de 2009

Renacimiento en el Molino

Este verano he vuelto a nacer una vez más, más libre, más fuerte, más grande, más luminosa, más feliz... más inmortal... Gracias Leonard.

Tengo ganas de seguir compartiendo respiraciones, hogueras, risas, amaneceres, discursos, baños, dinero, higos, canciones, lágrimas, ayunos, silencios... Gracias Gloria, Mona, Pablo, David, Laura, Fanny, Neido, Salvador, Paco, Marina, Dídac, Jesús, Mar, Carme, Elvi, Jose, Ramón, Paula, Lourdes, Esther, Joelle, María del Carmen, Ferranda, Pilar, David, María, Sabina, Alal, Manel, Adelina, Ángela y, especialmente, el pequeño Ramoncito.

Y gracias a mí misma, por llevarme hasta allí!


martes, 28 de julio de 2009

Palabras de amor



Ayer Dios habló por mi boca palabras nuevas eternamente guardadas en mi corazón...
Y aprendí que el amor es paz, y la paz es silencio, vacío, ligereza... y me invadió la serena ternura...


lunes, 13 de julio de 2009

Amar sin remedio es el remedio




Amor





Qué palabra tan vieja y tan gastada y, sin embargo, es la clave, el origen y el fin, el pegamento de todas las cosas. Lo buscamos desesperadamente y, cuando lo tenemos delante no sabemos reconocerlo, cuando lo reconocemos lo tememos, tememos perderlo o encontrarlo y que nos duela...

Vivimos con el corazón cerrado, esperando que "algo" llegue, algo que seamos capaces de reconocer como merecedor de abrirnos y asumir el riesgo a sufrir, a que salga mal... Para eso tenemos, además, un gran "aliado", nuestra mente, que se cree capaz de controlarlo todo desde la razón, aunque eso suponga quedarnos más secos que la mojama.

En el problema, en el síntoma, siempre está la solución. El amor no es algo que vayamos a reconocer viniendo hacia nosotros, porque está dentro. El amor es como el agua de un río, que se abre camino por cualquier rincón, grieta o poro que encuentre a su paso, que se filtra en la tierra para nutrirla y se evapora hacia el cielo, para llegar aún más lejos y apagar la sed de todos.

Sin embargo, al igual que el río arrastra todo lo que encuentra en su camino, el amor hace surgir todo lo que no lo es: todos los miedos, tristezas, dolores, heridas que hemos escondido en nuestro corazón para no sufrir, van a empezar a salir en cuanto lo abramos. Sólo es cuestión de no perder de vista el río y confiar en que sus aguas saldrán al fin cristalinas y que debajo de todas nuestras reacciones está el amor o la búsqueda de él.

Te invito a echar un vistazo, no sea que estés rodeado de amor y no te hayas dado ni cuenta!

Vale la pena ponérselo fácil y abrir el corazón para ser testigo del milagro que es nuestra propia vida: hecha exclusivamente de, por y para el amor.

Confía en que cuando puedas sentirlo en ti, empezarás a reconocerlo en todas partes.

Ama.

martes, 30 de junio de 2009

El ciclo de 10 sesiones

¿Para qué?

En Rebirthing se suele trabajar en ciclos de diez sesiones individuales. Durante este ciclo la mayoría de las personas llegan a liberar la respiración, es decir, desbloquear el mecanismo respiratorio, que normalmente suele estar muy limitado, y aprenden herramientas que les ayudan en su vida cotidiana y que les ofrecen un enfoque más creativo y satisfactorio a la hora de afrontar sus retos personales.

Después de 10 sesiones la persona desarrolla la capacidad de renacerse a sí misma cuando lo desee o necesite, aunque en un momento dado uno puede decidir realizar otro ciclo de 10 sesiones con el mismo u otro renacedor, si lo considera una apoyo para su momento de vida.


¿En qué consiste?

Una sesión de Renacimiento dura entre dos y tres horas. Durante la sesión, se dedica alrededor de una hora a realizar la sesión de respiración, durante la cual se puede guiar el ritmo de respiración de la persona hasta llevarla a una respiración fluida, libre y conectada con la energía.

El tipo de respiración que se utiliza hace que la persona entre en lo que llamamos ciclo de energía, en el cual deja partir tensiones y bloqueos y aprende a fluir y abrirse más a la vida.

Durante el resto de la sesión de respiración, hay un compartir sobre los temas que son más importantes en este momento en la vida de la persona.

Asimismo, en cada sesión se enseñan y practican diferentes técnicas que son fáciles de aplicar en la vida cotidiana y que nos ayudan a superar limites y conseguir nuestros objetivos.


¿Qué diferencia hay con los trabajos grupales?

En una sesión individual se logra un trabajo más profundo que en las sesiones grupales gracias al espacio de intimidad y seguridad que se crea con el renacedor y al seguimiento del trabajo que se va realizando a lo largo de todo el ciclo.

Sin embargo, en los trabajos grupales uno puede enriquecerse con la energía del grupo y aprender a abrirse a los demás, verse reflejado en otros, y reconocerse y sentirse parte de algo mayor a uno mismo, puesto que a través del Renacimiento también se disuelve la falsa creencia de separación.


¿Para quién?

Cualquier persona se puede beneficiar del Renacimiento, esté en el punto que esté de su vida.

Muchas personas son personas que ya se sienten bien y quieren mejorar algunos aspectos de su vida. Otras quieren desarrollarse espiritualmente.

También hay personas que vienen para resolver un tema en concreto como problemas de autoestima, de pareja, de trabajo, de bloqueos emocionales o que buscan energía y apoyo para sacar un determinado proyecto adelante. Otras personas vienen para mejorar su salud. Lo bueno es que todas se van con una herramienta eficaz que luego pueden aplicar en todos los aspectos de su vida de manera independiente.

El renacimiento enseña cómo recuperar las riendas de nuestra realidad en armonía y para el bien de todos. Aprendemos a ser el creador consciente de nuestra vida. Nos ayuda a encontrar nuestro lugar en el mundo y a participar en él concientemente, realizándonos como personas y seres espirituales que somos.

Nos da este equilibrio tan anhelado, de poder vivir desde un centro de paz interno hagamos lo que hagamos y estemos donde estemos.