lunes, 18 de abril de 2011

El PODER de las mujeres, por Jean Shinoda Bolen

JEAN SHINODA BOLEN - Doctora en Medicina y Analista Junguiana



Tengo 68 años. Nací y vivo en Los Ángeles.


Soy doctora en Medicina, analista junguiana y profesora de Psiquiatría en la Universidad de California.


Estoy divorciada y tengo dos hijos.






Iraq es Vietnam una y otra vez, es una pena que tengamos que aprender a través de tanto sufrimiento.


La espiritualidad une y las religiones dividen.


-¿Quejarse es perder el tiempo?


-¡Claro!


-Hay mucho que aprender...


-Por eso a mí me interesan las mujeres maduras, con humor y activas. A partir de los 40 años empieza lo mejor si eres capaz de darte cuenta de la cantidad de cualidades potenciales que hay dentro de ti.


Entonces te entran ganas de convertirte en bruja.


-No sé yo...


-Se lo diré de otra manera: una persona con poder personal.


-Eso me gusta.


-Las brujas sabias dicen la verdad con compasión, y no comulgan con lo que no les gusta, pero no tienen la rabia de las mujeres más jóvenes.  Algunos hombres excepcionales pueden llegar a ser brujas, los que tienen compasión, sabiduría, humor y no están supeditados al poder.


-¿Algo más?


-Sí, las brujas sabias son capaces de mirar hacia atrás sin rencor ni dolor; son atrevidas,


confían en los presentimientos, meditan a su manera, defienden con firmeza lo que más les importa, deciden su camino con el corazón, escuchan su cuerpo, improvisan, no imploran, ríen, y tienen los pulgares verdes.


-¡...!


-Tienen mano con las plantas. Y también con los animales.


Primero aprenden a amar lo que hacen, luego alientan a otros al crecimiento.


Saben reconocer lo frágil y lo que tiene valor, y también lo que debe ser podado.


-¿Y hay que esperar a la vejez para ello?


-Cuanta más edad, más camino aprendido.


La observación compasiva de la vida de los demás te enseña mucho, y las mujeres sabias se pasan mucho tiempo observando.


Hay casos, pocos, de sabias a partir de los 30 o 35, pero esas a los 60 son increíbles.


-¿Qué nos quiere transmitir?


-Que las mujeres tienen la oportunidad de cambiar el mundo en las próximas décadas. Pero que si no lo hacen ahora, probablemente ya no lo harán.


-¿Por qué dice eso?


-Tras los extremismos de la revolución feminista, el péndulo está en el centro y las mujeres que se lo permiten pueden llegar


al equilibrio, a ser completas, fuertes y vulnerables al mismo tiempo.


-¿Un camino colectivo?


-Por supuesto. No tengo la menor duda de que un pequeño grupo comprometido puede cambiar el mundo.


En realidad, así ha sido hasta ahora.


-¿Y cuál es el secreto?


-El millonésimo círculo.


Yo aliento a las mujeres a formar círculos que tengan un componente espiritual.


Simplemente escuchando los problemas, anhelos y miedos de otras mujeres y contando los tuyos, adquieres fuerza.


-Perdone, pero por qué un círculo.


-Cuando uno está sentado en círculo y en silencio


se da cuenta de que hay una conexión espiritual con poder transformador.


Yo pertenezco a uno desde hace 18 años: encendemos una vela, guardamos silencio,


contamos lo que nos preocupa, debatimos, y juntamos nuestras energías con un propósito.


-¿Convocan el poder interior?


-Interior y exterior.


La espiritualidad, la física cuántica y el budismo dicen lo mismo: Todo y todos estamos conectados


y por tanto lo que cada uno haga influye en el mundo.


En los círculos de mujeres trabaja el campo mórfico, las teorías de Rupert Sheldrake.


-¿El centésimo mono?


-Sí, este biólogo desarrolló la hipótesis de que cuando una masa crítica de monos llega a un determinado conocimiento, este se transmite de forma intuitiva e inmediata a los miembros de su especie.


Del mismo modo, un número crítico de círculos de mujeres pueden realzar las cualidades femeninas tan necesarias para que el mundo cambie.


-¿Por qué no círculos mixtos?


-Entre mujeres hay una conexión natural.


Algunos estudios evidencian que cuando una mujer que sufre estrés habla con otra mujer, ambas liberan la hormona de la maternidad que provoca que el estrés descienda.


-Curioso.


-Si las mujeres estuvieran implicadas en los procesos de paz, todo sería más fácil, ¡pero si los que negocian son machos alfa...!


-¿Qué ocurre cuando se encuentra un hombre estresado con otro?


-Cuando un hombre estresado se encuentra con otro, segregan testosterona,


lo que provoca o bien la huida o el enfrentamiento.


Pero si ese mismo hombre acude a una mujer que le comprende, una bruja sabia, su adrenalina baja y su autoestima sube.


Y basta con que se siente a su lado.


-Es bonito eso que dice.


-Estamos llenas de recursos poderosísimos a los que no prestamos atención, como el conocimiento intuitivo. Poderes que se pueden desarrollar en los círculos.


-Propóngame un viaje interior.


-Sea auténtica, sea consecuente con su persona interior y averigüe qué quiere hacer con su preciosa vida.


Desde fuera intentarán responder por usted a las preguntas esenciales, no lo permita.


Desvele qué tipo de arquetipo domina en usted.


-¿A qué se refiere?


-Sus patrones internos que yo resumo en siete diosas.


Cada mujer debe identificar a sus dos o tres diosas dominantes,


que van desde la autónoma Artemisa y la fría Atenea, hasta la nutritiva Deméter, la creativa Afrodita o Hera, la diosa del matrimonio.


-No será tan simple.


-No, pero si podemos llevar una vida en la que el arquetipo y el papel que desempeñamos coinciden, nos sentiremos satisfechas

sábado, 2 de abril de 2011

Despertando en el paraíso

Hace una hora que me he levantado y he salido disparada al jardín de mi nueva casa para cerciorar que no lo he soñado todo y que, efectivamente, este sueño se ha hecho realidad.  Y sí, ahí estaba la hierba, los árboles, las flores, los pájaros y al fondo la ciudad, el mar, el sol...


Tenía el despertador puesto a las nueve y media y sólo eran las ocho, pero quién se queda en la cama su primera mañana en el paraíso!  Desde el sofá puedo ver el jardín, además de las montañas de muebles y cajas esperando encontrar su lugar.




Anteayer fue mi cumpleaños y
decidí comprobar cuan sanado tengo mi trauma de nacimiento al activarlo haciendo la mudanza ese mismo día.  (Para los que no entendáis lo que digo, Rebirthing). El resultado fue muy positivo pero algo queda por resolver, ya que recibí muchísima ayuda, lo llevé con calma pero se estropeó el ascensor y tuvimos que bajar casi todo por las escaleras!!!


Desde que volví de Vietnam hace seis años tuve claro que quería irme a vivir más cerca de la naturaleza. Algo más tarde hice la formación de Rebirthing y aprendí que podía crear la vida que quisiera para mí y empecé a proyectar el sitio en el que quería vivir, esperando a que apareciera.  Ya sé que lo que hacéis la mayoría cuando queréis algo es buscarlo fuera pero yo me he dedicado a buscarlo dentro.  Sabía que cuando estuviera lista para vivir en un sitio así, lo encontraría.  Poco antes de irme a la India me plantee qué era lo que aún me impedía encontrar mi "casa en la naturaleza pero no aislada, a máximo una hora de Barcelona, donde se viera salir el sol por el mar, con bañera y chimenea (ésta no la tengo aún) y donde pudiera venir la gente a sentirse bien" y me di cuenta de que me quedaba un miedo:  miedo a sentirme sola o a aislarme (algo muy familiar para mí).  Pues bien, durante estos tres meses en la India en los que he vivido tantas situaciones tan diferentes no me he sentido sola ni un instante y mucho menos aislada (tan distinto del viaje a Vietnam en el que disfruté mucho pero fue mucho más duro y solitario...). 

No será casualidad, entonces, que al día siguiente de llegar a Barcelona, a punto de estresarme creándome prisas y obligaciones por estar de vuelta, decido tomármelo con calma e ir a comer con un par de amigos.  Uno de ellos me insiste en que le acompañe después a Vallvidrera a ver este piso que tiene en alquiler y a pesar de que caen chuzos de punta y hay una niebla que no te deja ver más allá de un par de metros, descubro mi casa.


 Dos frases "anti-estrés" aprendí a usar en India que son muy prácticas:
  • Why not? ante cualquier propuesta o situación: ¿Por qué no?
  • What to do? ante cualquier contratiempo o situación: ¿Qué le vamos a hacer?
Hace tan sólo 19 días que regresé de India y todo son cambios.  Quería haber escrito sobre la última etapa de mi viaje, pero me ha sido imposible encontrar el momento.  Estoy agotada pero feliz, sobre todo de comprobar que mi impresión era cierta.  Al tomar consciencia de que me tocaba regresar, pensé que no se trataba simplemente de volver a casa sino que Barcelona era la siguiente etapa de mi viaje y que todas las actitudes y aptitudes de las que había disfrutado durante esos tres meses no tenían porqué desaparecer.  De hecho, mucha de la "magia" que he encontrado en la India ha sido tan sólo una consolidación de lo que ya me estaba pasando antes de ir allí: esa sensación de que la vida, el Universo entero, están a tu favor y te apoyan, incluso en los momentos complicados. Todos esos momentos menos agradables o más difíciles han sido tan enriquecedores como los positivos:  me han confirmado que puedo, que valgo y que merezco.  ¿Qué más se puede pedir?


Parte del equipo mudancero probando cómo queda el sofá

Me doy cuenta que la clave todo este tiempo ha sido CONFIAR, algo que sigo teniendo que ejercer constantemente, pues el miedo más o menos sutil se cuela siempre por cualquier redija de tu pensamiento.  Pero cuando eliges la confianza y apuestas por vivir con el corazón abierto, arriesgándote a sentirlo todo (porque el dolor, el miedo, la tristeza y todos sus amigos también forman parte importante del equipo) la vida se convierte en un viaje apasionante.

Gracias a todos por formar parte de este viaje. ¡Jai!

¡Om Namaha Shivaia!

martes, 15 de marzo de 2011

Todo pasa


Esta la publico ya de vuelta en casa.  Me falló la conexión:

Ayer me levanté por segundo día consecutivo a las 7 de la mañana para intentar ver los delfines que suelen pasar nadando muy cerca de la costa hacia las 7:30. Los que me conocéis sabéis que no soy muy madrugadora, así que el tema conlleva un cierto esfuerzo por mi parte.


El día anterior estaba algo nublado y un amigo me dijo que en ese caso no pasan tan cerca. Se ve que el sol hace brillar a los peces y eso les facilita “pescarlos”.


Caminé los 200 metros de prado seco que bajan hasta el puente de bambú, crucé el río que va paralelo al mar y empecé a andar por la arena mojada por la marea baja con mi ipod conectado en “shuffle” (canciones aletorias): Om Namaha Shivaya de Robert Grass, bendición sobre bendición para mí pues me encanta esta versión de mi mantra favorito. Al cabo de poco, empezó a ser irresistible recoger piedrecitas redondeadas de la orilla, como cada día, amarillas, blancas, negras… El sol asomaba por encima de las palmeras a mi izquierda, pues andaba hacia el sur, y resultaba una imagen muy atractiva a la vista para acompañar a la banda sonora de Om Namaha Shivaya (dura más de media hora) y el rugido del mar. ¡Los delfines! ¿Y si pasan justo en el momento en que estás distraída? Me imaginaba a los delfines cual coyote del correcaminos, pasando a toda leche para que no los viera.


Unas cuantas piedras y omnamahashivayas más tarde, según seguía disfrutando de este lujo asiático literalmente, me hice la siguiente reflexión:


Hay cosas que te pasan una vez en la vida… ¿estabas presente?


Otras te pasan dos, tres veces… ¿te diste cuenta?


Otras te pasan hasta que te enteras.


En el paseo de vuelta para casa, sin haber visto ningún delfín, que yo sepa, y cargada de piedras volví a sentirme afortunada y agradecida.

sábado, 5 de marzo de 2011

Constelaciones Familiares en Barcelona el 26 y 27 de marzo

¿Por qué mi vida no funciona como quisiera?

¿Cómo salgo de esta situación?
¿Qué puedo hacer para mejorar mis relaciones?
¿Qué me está diciendo este síntoma, esta enfermedad?

Taller de Constelaciones Familiares:
convierte tus cadenas en alas

 
Echa una mirada a lo que realmente está pasando y recupera los recursos y el lugar que te corresponde para poder vivir tu vida más plenamente.

¿Quieres?


“En las grandes adversidades toda alma noble aprende a conocerse mejor” Schille

martes, 1 de marzo de 2011

Bienvenida a la República Independiente de Goa

Para variar, éste también está escrito hace unos días (el 27) y es que el paraíso también tienes sus cosillas y la conexión a internet no es siempre divina ;)))



Conectados a internet frente al fuego en el jardín

Ayer hice caso a mi cuerpo, que ahora mismo prefiere iluminarse a base de música house, ricas comiditas, paseos por la playa y fogatas nocturnas en el jardín con el rugir de las olas de fondo que a base de cumbamelas, shivaratris y multitudes de sadhus en lugares sagrados. Es decir, no tomé el avión. Toda una prueba para mi mente autoexigente y responsable, pero es que a estas alturas de viaje, yo ya no intento controlar nada de lo que ocurre. Siguen sucediendo situaciones que ponen de manifiesto que todo lo que pienso con claridad ocurre casi al instante y que el conflicto está siempre en mi interior. Sigue habiendo tiempo para el silencio, simplemente el entorno es mucho más mundano y la práctica es más solitaria. Una buena prueba.

Vista desde casa. El sonido del mar tendreis que imaginarlo

Siguiendo con los guiños del destino y estando maravillada (a ratos casi fue obsesionada) con las ropas, las telas y sobre todo los colores desde que llegué a este precioso país, no sólo el nombre que me puso Mooji coincide con el de una marca de ropa sino que la habitación en la que duermo en casa de Dani está toda llena de los preciosos vestidos que ella hace. ¡Cada vez que nos arreglamos para salir cae un modelito nuevo! Y menos mal, porque Goa no tiene nada que ver con el resto de India. Se acabó el recato y llegaron los bikinis, los escotes y las piernas al aire.

A Dani le encanta... bailar house!


Así pues, seguimos conectando con la abundancia, y si no cómo puedo llamarle a vivir en una casita frente a la playa, rodeada de palmeras, gatos, perros, cerdos, wi-fi a ratos, la familia hindú que le alquila la casa a Dani y viven detrás, por no decir dentro, porque aparecen en cualquier momento (si no la peque de dos años, la madre o la abuela, a la que llamamos mama y es la que corta el bacalao).


Mama ayudando a su marido a recoger las redes para la pesca de mañana temprano
Goa. No parece, realmente, que esté en el mismo país que hasta ahora. El paisaje es mucho más tropical que los demás sitios donde he estado (aunque sé que hay otros así), más caro (pero sigue siendo mucho más barato que en casa), hay muchos más extranjeros que en los demás sitios turísticos donde he estado, sobre todo rusos, y hay mucha más oferta de hoteles, bares, discotecas, tiendas para guiris, se vende alcohol en todas partes, las carreteras no están tan destrozadas. El legado portugués deja unas casas de estilo muy distinto y más bonito, para mi gusto, aunque siguen destacando por sus brillantes colores. Nada que ver con todo lo anterior.

Mi vexcina Maira, la nieta de Mama

Mañana iré a Panjim, la capital del estado, pero donde yo estoy, en Mandrem, es muy tranquilo. Las playas son enormes y preciosas y no hay un solo día en que no vea la puesta de sol. A veces hasta hacemos apuestas sobre si el sol tocará de pleno el mar o se borrará antes.


Una de las puestas de sol de cada día

A pesar de que todo suene mucho más frívolo, el viaje interior continúa. Este lugar me ofrece situaciones más "reales" o mundanas que me permiten enfrentarme a viejos fantasmas: temores y otras emociones que aparecen con claridad cuando tienes todo el tiempo del mundo para no camuflarlas detrás de los quehaceres cotidianos.

Por qué sale la foto de lado?  Pregúntale al dichoso Blogger... Yo me rindo!!!
Está claro:  melena al viento, bailando al anochecer frente al mar con un minivestido de Dani


Goa, justo el último sitio al que pensaba venir… y aquí estoy, para seguir rompiendo mis esquemas.

sábado, 26 de febrero de 2011

Después del silencio…

 
Hace días que tengo pendiente publicar este "capítulo" pero, en compensación, salió algo largo.  Las circunstancias y la tecnología no siempre acompañan




Hace ya casi una semana que terminé el retiro de silencio con Mooji, en Thiruvannamalai o Thiru, como la llamamos los guiris.


Me ocurrieron un montón de cosas increíbles y aún conservo ese silencio, esa paz dentro de mí, aún cuando el cambio de escenario ha sido radical: estoy a cientos de kilómetros, en Goa, a orillas del mar, escribiendo junto al fuego que hemos hecho en el jardín de casa de mi amiga Dani.

Ésta es la "oficina" desde la que escribo
  La vida te ocurre, no hay nada que hacer al respecto. Momento a momento la vida se despliega ante/en ti y tú te limitas a bailar al son de la música que suena, en el mejor de los casos. A veces te empeñas en que esto debería ser un rock and roll cuando lo que suena es un rap o un vals y te encuentras totalmente fuera de ritmo cuando en realidad, la música y tú sois la misma cosa… Para poder escucharla y darte cuenta está el silencio, un silencio infinito donde la mente y el cuerpo dejan de estar al mando y todo es espacio y quietud.

Éste es el mejor recuerdo que me llevo de Arunachala, la montaña sagrada de Shiva, donde viví tantos milagritos que me enseñaron que la vida te cuida. Incluso el último día, en que decidí aplicar lo aprendido y pedí encontrar a alguien que quisiera compartir un taxi al día siguiente a las 9 de la mañana para llegar a tiempo al aeropuerto hacia la 1 y media. Al terminar el satsang en el que estaba cuando tomé esa determinación, decidí volver a mirar el tablón de anuncios que había en ese lugar y vi una nota justo con la fecha y hora elegidas. Esa no es la anécdota, sin embargo, sino que el taxi estaba citado justo delante de la puerta de la casa en la que estaba alojada esas últimas dos noches! Om Namaha Shivaia. Pues así todas las demás historias que os podría contar.


No todo ha sido meditar: cenita con amigos, Arunachala de fondo.



Dos veces me ocurrió que tenía que encontrar un nuevo sitio para vivir porque mi apartamento estaba reservado a partir del día 9 y en toda esa zona estaba todo ocupado.


La primera vez, cuando ya había encontrado un sitio peor pero aceptable (el listón estaba muy alto), tres días antes de la fecha recibí una prórroga hasta el 14 (ya que la futura inquilina había tenido un problema y retrasaba su llegada), que era el día antes de terminar el retiro, y mi casera me aseguró poder dormir en otro sitio las dos noches siguientes. El día 14, penúltimo día del retiro de silencio, me encontré un post-it en la puerta de buena mañana diciéndome que tenía que dejar el apartamento el 15 a mediodía y que no tenía dónde dormir ya que el teórico sitio no estaba disponible… Tuve claro que nada me iba a hacer “abandonar” el silencio, así que me fui para el satsang y pensé “Dios proveerá, Arunachala seguirá cuidándome”. Hice las maletas esa noche y escribí una nota a mi único vecino pidiéndole dormir en el suelo de su salón la noche siguiente, pues sabía que siendo el último día acabaríamos muy tarde como para tener tiempo de encontrar algún sitio. Cuando a la mañana siguiente bajaba las escaleras para darle la nota (él y su mujer también estaban en el retiro) me detuve a medio camino y volví para casa. “Timidez?”, pensé. Al ir a entrar en casa vi un nuevo post-it que decía: “Mi amiga llegará el 16, puedes dormir esta noche aquí.”


Perfecto! Pude disfrutar del último día, con la maleta ya hecha para irme a pasar dos días a Pondicherry antes de volar hacia a Goa.


Sin embargo, amaneció el día siguiente muy temprano para poder subir por última vez a la cueva de Ramana, y escuchar los preciosos cantos del sadhu que abre cada mañana a las 8. Despidiéndome la noche anterior de mis vecinos y amigos australianos, los que me cuidaron tanto al llegar, quedamos que asistiría a la ceremonia de cambio de nombre de Ola, la madre. Otro “complot” de mi querida Arunachala.


Llegué puntual a las 11 al antiguo molino de arroz donde se hacían todos los satsangs de Mooji y me senté bajo una carpa con mis amigos y unos cuantas personas de la “familia” de Mooji, los que lo organizan todo. Al sentarme en uno de los cojines que habían dispuestos me vi contemplando de nuevo la montaña y algo empezó a moverse en mi interior…


Por abreviar la historia, sólo os diré que salí de allí con un nuevo nombre que Mooji eligió para mí. Algo que siempre dije que nunca haría! Fue tan imprevisto como sentido. También para él, pues normalmente hay que pedirlo con mucha más antelación y él lo tiene que sentir adecuado. Pues se ve que en este caso fue así, haciendo honor al nombre sánscrito que él tuvo tan claro para mí, como cualidad que destaca y que conviene desarrollar: Anokhi, única, incomparable. Supongo que si tuviera banda sonora, sería “My Way” de Sinatra. Lo gracioso es que empecé a comparar al cabo de un rato con los otros seis nombres que otorgó ese día, destapando todas mis inseguridades! Señal de que el nombre es adecuado, pues ya me está haciendo “trabajar”. El nombre me sirve de recordatorio del camino que he elegido, de lo que es más importante para mí, Ser, vivir plena y conscientemente. A algunos os debe sonar a chino! Jajaja. Está bien. Hay quien dice que la diferencia entre un sabio y un loco es que el sabio sabe que está loco…


No sé qué ocurrió después, pero no era capaz de marcharme de Thiru. Mi cabeza no entendía más razón que la pereza para no moverme. ¿Qué podía quedarme por hacer después de un mes allí? Además, ahora sí que necesitaba un nuevo sitio para dormir y no había manera de encontrar ninguno. Cuando decidí hacer caso al corazón y quedarme, recordé el lugar que había encontrado en mi primera búsqueda, en casa de una familia, y llamé para reservarlo. En este proceso, se me ocurrió preguntar cuándo era luna llena: al día siguiente, justo mi última noche. Llegué la noche de luna llena anterior y no hice el Girivalam, la vuelta a la montaña. Se ve que no podía marcharme sin hacerlo. Karma cancelado!


Ahora me encuentro en un mundo de guiris, sobre todo rusos, mar y arena, piel, hogueras, estrellas, música, bares, cervecitas, dj’s… pero el silencio continúa dentro de mí. Hoy, al dar un larguísimo paseo por la playa, sentía como si el suelo y todo lo que me rodeaba se desplazara bajo mis pies como una cinta de correr con paisaje virtual… Pero de eso hablaremos otro rato.







miércoles, 9 de febrero de 2011

Subir la montaña, bajar la montaña.


Ayer por fin subí a “ver a Shiva” a lo alto de Arunachala. La excursión tiene su miga, pues es bastante empinada y el calor y el sol aprietan de lo lindo. Comentamos con unos conocidos que me crucé a medio camino que para subir se usa el corazón y para bajar las rodillas, como la vida misma. Corazón: ilusión, impulso, fuerza. Rodillas: coraje, humildad, “resilencia”(capacidad de levantarte, de adaptación).

Los pies de Shiva, y los míos, en la cumbre

Dicen que si subes la montaña y haces el camino de ronda que hay alrededor de su base, tu karma queda cancelado. Hoy me he levantado a las 5 de la mañana para ir a visitar una cueva que hay en la parte de abajo pero no he hecho la ronda. Está claro que aún tengo algún que otro karma pendiente, pero estoy algo hecha polvo de la excursioncita de ayer. Tal vez mañana… También dicen (para mis amigos más esotéricos) que se pueden ver seres, luces, espíritus por esta montaña y que hay una civilización debajo de ella. Que Ramana Maharishi (el gurú que alcanzó la iluminación en ella) abrió un portal energético aquí… en fin… yo sólo puedo decir que me encanta la energía de este sitio y que se está muy relajado allí arriba. Lo que es ver, sólo vi seres de carne y hueso, que yo sepa.


 Estos últimos días, mi vida social ha aumentado considerablemente. Con el tiempo, vas conociendo más y más gente: excursiones, charlas, cenas en las azoteas, puestas de sol en el lago, canciones, cenas y conciertos en las terrazas, conciertos benéficos (donde le “puse los cuernos” a mi coral de góspel y actué con una coral de música africana)… Muchas de estas personas no las volveré a ver jamás y, sin embargo, los momentos compartidos siguen siendo valiosos. Otras, es posible que sí, e incluso puede que se conviertan en amigos. El tiempo lo dirá.



Éste es el preámbulo al retiro de cinco días de silencio que empieza el viernes. Después de pasarme el fin de semana pasado buscando infructuosamente pero con calma un apartamento o habitación para mudarme hoy, día en que tenía que llegar la persona que tenía reservado este “palacio” en el que vivo y convencida totalmente de que la situación era sólo una prueba para ver si confiaba en que la vida seguía apoyándome, acabé reservando una habitacioncita con baño compartido en casa de una familia el domingo por la tarde, conformada con perder los privilegios de silencio, espacio e intimidad de los que disfrutaba y confiando que alguna razón abría para tal cambio .

Con Tomás, subiendo la montaña


Sin embargo, cumpliéndose una intuición que ya había tenido durante mi búsqueda ante tanta dificultad, me llamó mi vecina y casera el lunes por la mañana para avisarme que la nueva inquilina había tenido un problema y retrasaba su llegada hasta el día 15, exactamente cuando termino mi retiro! Afortunadamente, no me habían pedido paga y señal y no hubo problema en deshacer el acuerdo. Gracias, Arunachala ;)))

Puesta de sol desde el lago


Así que aquí estoy, tirada en unos cojines en el suelo fresquito del salón, oyendo cantar a los pájaros (con algún que otro bocinazo a lo lejos), descargando las fotos y escribiendo. Ahora toca siestecilla (coincidiendo con el corte diario de luz) y después: internet café, cocinar tortillas de patatas con mis escasos utensilios, cenita con amigos y pronto a la cama, que el día ha empezado muy temprano.